EL EVANGELIO DEL DOMINGO QUE VIENE

Apariciones de Jesús a los discípulos.

Escrito por elevangeliodeldomingoqueviene 25-04-2011 en General. Comentarios (5)

 

 

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».

20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo.

23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

24 Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.

25 Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

26 Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».

27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».

28 Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!.

29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

30 Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro.

31 Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

 

Jn 20, 19-31.                                              Palabra de Dios.

 

 

Comentario.

 

                    "La paz (shalom) esté con ustedes" este saludo nos llama a reflexionar. Jesús les dice tres veces shalom , calma, reciban el Espíritu Santo.

 

                  No importa que situación estemos viviendo, no importa cuan grande sea el dolor en nuestra vida, Jesús quiere traer el Shalom, y no una vez, siempre.

 

                  Sólo El puede darnos esa paz que necesitamos, sólo tenemos que aceptarlo a El en nuestra vida y dejar toda preocupación en sus manos.

 

                  Lo que Jesús introduce en la vida de las personas es la liberación de la culpa, el miedo, de la ansiedad ante el futuro, shalom viene a traer paz, bendición, armonía, reconciliación, confianza ante la existencia. Shalom implica en la mentalidad hebrea "la Paz".

 

                    ¿En qué situaciones creemos que necesitamos este shalom que nos trae Jesús?

                                                                          Laura y Norberto.



 

 

 

 

El sepulcro vacío.

Escrito por elevangeliodeldomingoqueviene 18-04-2011 en General. Comentarios (3)

1 El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.

2 Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

3 Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.

4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.

5 Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.

6 Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo,

7 y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

8 Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

9 Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Jn 20, 1-9.                                                                                                                       Palabra de Dios.

 

Comentario.

¡Qué lectura! Nos llama la atención de las palabras que Juan utiliza. …Cuando todo estaba oscuro… ¿En qué situación de oscuridad estamos? ¿En qué lugares de nuestra vida necesitamos la luz de la Resurrección? ¿Creemos en Él?

… Cuando todo estaba oscuro… Jesús decide salir a la luz de tu vida. Cuando más necesitamos y pensamos que todo se derrumba, que ya no hay salida, ´Él resucita en nuestras vidas.

… Cuando todo estaba oscuro… y la piedra que tenemos por delante no se puede mover Él puede correrla para que nosotros tengamos vida.

… Cuando todo estaba oscuro… ( ¿Se atreven a seguir la idea ustedes?)…

… Cuando todo estaba oscuro…

…Cuando todo estaba oscuro…

 

 

 

Lectura de la Pasión.

Escrito por elevangeliodeldomingoqueviene 11-04-2011 en General. Comentarios (0)

 

 

 

 

 

1 Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús.

2 Después de haberlo atado, lo llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron.

11 Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: «¿Tú eres el rey de los judíos?». El respondió: «Tú lo dices».

12 Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada.

13 Pilato le dijo: «¿No oyes todo lo que declaran contra ti?».

14 Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador.

15 En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo.

16 Había entonces uno famoso, llamado Barrabás.

17 Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: «¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?».

18 El sabía bien que lo habían entregado por envidia.

19 Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: «No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho».

20 Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.

21 Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: «¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?». Ellos respondieron: «A Barrabás».

22 Pilato continuó: «¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?». Todos respondieron: «¡Que sea crucificado!».

23 El insistió: «¿Qué mal ha hecho?». Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: «¡Que sea crucificado!».

24 Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: «Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes».

25 Y todo el pueblo respondió: «Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos».

26 Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él.

28 Entonces lo desvistieron y le pusieron un mano rojo.

29 Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: «Salud, rey de los judíos».

30 Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza.

31 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.

32 Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.

33 Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa «lugar del Cráneo»,

34 le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo.

35 Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron;

36 y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo.

37 Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos».

38 Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

39 Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza,

40 decían: «Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!».

41 De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo:

42 «¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él.

43 Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: «Yo soy Hijo de Dios».

44 También lo insultaban los ladrones crucificados con él.

45 Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región.

46 Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: «Elí, Elí, lemá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».

47 Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías».

48 En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber.

49 Pero los otros le decían: «Espera, veamos si Elías viene a salvarlo».

50 Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu.

51 Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron

52 y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron

53 y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.

54 El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «¡Verdaderamente, este era el Hijo de Dios!».

 MT 27,1-2.11-54                                                   Palabra de Dios.

 

Comentario.

                       Jesús crucificado está presente en cada hermano que sufre dolor, hambre, soledad, y no encuentra el sentido de su existencia. Si este dolor va unido al Amor que Cristo derramó en la Cruz, se sana y plenifica lo anterior.

 

Te pedimos Señor que en cada dolor nos acordemos de tu mensaje. Danos la fortaleza que necesitamos para seguir. Entregando nuestro espíritu a cada instante como tu lo hiciste.

                                                                                                            Laura y Norberto.

 

 

Lectio divina II

Escrito por elevangeliodeldomingoqueviene 09-04-2011 en General. Comentarios (0)

¿Qué es la "Lectio Divina?

 

La lectio divina es el ejercicio ordenado de la escucha

Personal de la Palabra.

Ejercicio: es algo activo y, por lo mismo, importante.

En nuestra experiencia religiosa hay también cosas pasivas,

que hacemos conducidos por otros o por hábito. La

lectio es un momento en el que uno se coloca, se decide,

camina. Los ejercicios espirituales no son, en primera instancia,

la escucha de la Palabra: son movimiento, actividad

personal de oración y contemplación.

La lectio divina es una de estas actividades.

Ordenado: es un ejercicio con su dinámica interna, sencillísima,

y que nosotros olvidamos a menudo. En consecuencia,

encontramos la Escritura árida y concluimos que

no sirve para orar.

De la escucha: la lectio es un escuchar, un recibir la Pa-

labra como don. Las características de esta escucha son

las de María, que, después de haber escuchado, obedece y

dice: "Que me suceda según dices". Una escucha, por

tanto, hecha en actitud de adoración y de sumisión. En la

Escritura no debemos buscar algo que manifestar a los demás

o algo que nos interese: debemos dejar que Dios nos

hable.

Personal: No es la escucha de una predicación, de una

homilía, de una palabra leída en la iglesia. Es el momento

personal de la escucha que se corresponde necesariamente

con el momento comunitario. Sin la escucha comunitaria

la lectio divina se convierte en individualismo. Sin la

lectio divina la escucha comunitaria cae en lo genérico.

De la Palabra: es Dios quien habla, Cristo quien habla,

el Espíritu el que habla. Me habla la Palabra que me ha

creado, que tiene el secreto de mi vida, la clave de mis situaciones

presentes, que tiene el secreto del camino de la

Iglesia, la clave de las situaciones históricas presentes. Me

habla el Espíritu que penetra toda realidad económica,

social, política, cultural del mundo. Hay siempre escucha

de la Palabra con mayúscula: de la Palabra que ha hecho

el mundo, que lo sostiene, lo guía y lo gobierna.

 

 Les enviamos la segunda parte de lectio divina del cardenal Martini, para que sigan meditando si desean la Palabra.

 

 

La resurrección de Lázaro.

Escrito por elevangeliodeldomingoqueviene 04-04-2011 en General. Comentarios (4)

 

1 Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta.

2 María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo.

3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo».

4 Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

5 Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6 Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

7 Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea».

8 Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿quieres volver allá?».

9 Jesús les respondió: «¿Acaso no son doce la horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10 en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él».

11 Después agregó: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo».

12 Sus discípulos le dijeron: «Señor, si duerme, se curará».

13 Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte.

14 Entonces les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto,

15 y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo».

16 Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él».

17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro Días.

18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros.

19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.

20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.

21 Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».

23 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

24 Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».

25 Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá:

26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

27 Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».

28 Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: «El Maestro está aquí y te llama».

29 Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro.

30 Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado.

31 Los Judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

32 María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto».

33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado,

34 preguntó: « ¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás».

35 Y Jesús lloró.

36 Los judíos dijeron: « ¡Cómo lo amaba!».

37 Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?».

38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima,

39 y le dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto».

40 Jesús le dijo: « ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?».

41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste.

42 Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: « ¡Lázaro, ven afuera!».

44 El muerto salió con los pies y las manos atadas con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar».

45 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.

Jn 11, 1-45.                                                             Palabra de Dios.

 

Nuestro comentario.

Jesús se muestra conmovido y turbado por el dolor ajeno. Llora, va al encuentro de sus amigos, manifiesta su humanidad y solo a través de esta se revela como Dios.

Se muestra tan humano como Dios. ¿Pudimos vencer los lazos de la muerte? ¿Llevamos vida en los lugares de muerte?

                                                                               Laura y Norberto.

En estos días compartiremos Lectio Divina segunda parte.